Qué bonitas están las entradas de San Fernando. Con ese cesped artificial apto para recoger toda clase de porquerías pues no olvidemos que estamos en tierras de vientos y por lo tanto siempre andan volando papeles, bolsas y todo tipo de cosas de poco peso.
Tampoco olvidemos ese sol envidiado por todos esos lugares que casi no lo conocen y que aquí nos pone morenitos o nos quita el color, según se mire, y que el tiempo dirá lo que tarda en irse ese verde del cesped artificial.